Querido Acosador

No sé qué más tengo que hacer para que te des por enterado de que no me interesas en absoluto, no sé cómo decirte que me incomodas, me asustas, me repugnas y te odio a ti y a toda tu familia por haberte criado y alimentado para que llegaras a la edad adulta.
Una vez más, confundiste mi amabilidad con flirteo y utilizas todas tus mañas para mantener un contacto, poco sano, conmigo.
He intentado por activa y por pasiva explicarte que no quiero nada de ti, que no me interesas como hombre (si es que se te puede llamar así), he sido sincera, clara y rotunda, pero tu cerebro de díptero parece no llegar a comprender mis palabras.

Te voy a explicar algunas cosas que parece que no caben en esa masculinidad tan retrógrada que posees y de la cual te sientes tan sumamente orgulloso.
Las mujeres no necesitamos tus “piropos”, no necesitamos tu opinión sobre nuestros cuerpos, no necesitamos machos que nos cuiden y protejan (por si no te has dado cuenta, de seres como tú es de quienes nos debemos proteger).
No queremos ser tu mujer, no queremos que nos mantengas, no queremos ser el objeto en el que descargues tu “hombría”, no queremos ser las madres de tus hijos, no queremos que nos cuides (bien sabemos que seremos las cuidadoras y las poco o nada cuidadas).
Tampoco necesitamos, y mucho menos queremos, caminar por las calles inseguras porque tú vengas siguiendo nuestros pasos.
No necesitamos sentir que ni siquiera en nuestros hogares estamos a salvo de tus lascivas miradas, no necesitamos tener que mirar por la ventana cincuenta veces antes de decidir salir a la calle, aunque sólo sea a comprar el pan, para cerciorarnos de que no estás cerca.

Estamos muy cansadas de bloquearte por todas nuestras redes sociales y que aún así sigas buscándonos a través de perfiles falsos. Estamos hartas de tener que proteger nuestra intimidad a base de cerrar las puertas y rendijas para que por ninguna de ellas te nos puedas colar, pero es tal tu insistencia, tu habilidad, trabajas tanto y tan duro en ello, que continúas haciéndolo, te sigues colando y nos obligas con ello a vivir en un estado continuo de alerta, porque tu y nadie más que tú sigues coartando nuestra libertad de movimiento por el mundo.


Tank Girl / Alan Martin

Para colmo sabes que tienes la ley, ésta tan machista que dice protegernos de sub-seres como tú, de tu parte.
Eres muy consciente de que con tu acoso, para ti, tan sutil, nadie, nunca en ninguna comisaría o juzgado van a hacernos caso, ya que la responsabilidad recaerá una vez más sobre nosotras “cambia de número, cambia de dirección, bloquéale en tus redes sociales” nos dirán que si físicamente no nos has hecho nada, no hay nada que denunciar y nada de lo que protegernos.
Una vez más se nos tratará de histéricas y exageradas. Sabes que nos acusarán de haber sido amables contigo en determinado momento y así haber dado pie a tu confusión.
Porque tu minúsculo cerebro de parásito no es capaz de diferenciar ciertas actitudes, pero de esto también se no acusará, de no entender a los onvres y bien lo sabes tú ¿verdad?

Querido acosador, cada vez estamos más y más cansadas de tipejos como tú, cada vez nos sentimos más violentadas y como bien dice ese refrán o dicho popular “violencia llama a violencia” luego que el mundo no se extrañe si empezamos a organizarnos cual hooligans salvajes y salgamos a la calle armadas hasta los dientes, seamos nosotras las que os persigamos y arrinconemos, que nadie se eche las manos a la cabeza cuando empecemos a partir testículos a patadas o a abrir cabezas a pedradas y palazos.
Querido acosador, el miedo tiene que cambiar de bando, de hecho el miedo va a cambiar de bando y ¿sabes algo más? No nos importará que nos llaméis violentas, locas, histéricas, zorras, rencorosas o vengativas.
No, no nos va a importar, porque llevamos tantos años cargando con esa losa que nos pusisteis sin ningún motivo, que estaremos encantadas de cargar con ella pero esta vez con razones más que suficientes, es más la llevaremos con orgullo como si de un estandarte se tratara y será el lema que entonaremos con alegría.

Por último y por si no te ha quedado del todo claro, que seguro que no, te voy a decir un secretillo, así entre tú y yo. Cada vez que leas en este escrito las palabras Querido Acosador, quiero que tengas muy muy claro, que lo que quiero decir es Maldita Basura que pasea impune por el mundo.
Me despido de ti haciéndote saber que ya me he hecho con un bate, un puño americano, unos nunchakus y lo más importante, tengo un buen grupo de mujeres, tan armadas o más que yo, deseando hacerte pasar miedo y causarte mucho dolor.

PD: Cuéntaselo a todos tus amigos y diles que ya no estamos dispuestas a seguir pasando miedo.