No todo son días de vino y rosas (¡Que te jodan!)

Miras desde tu pedestal de machito intolerante, proclamando a los cuatro vientos lo que mis congéneres te hacen sufrir.
Vives desde la absoluta certeza de que las mujeres somos posesiones y cuando salen huyendo de tus fauces de ogro, las quieres crujir.
No soportas las redes que tejen, porque en ellas tus mentiras y traiciones quedan atrapadas y cuando las recogen pueden ver la podredumbre que llevas dentro.

Tú no eres aliado, tan solo un aprovechado que se vale de su lucha para no perecer cada noche solo en tu lecho.
Tú, que de boca pequeña, prometes noches de vino y rosas, rosas con espinas,espinas maliciosas, que vas clavando en los corazones de aquellas que un día descubrieron que no eres más que un pobre hombre, pobre de espíritu que se vale de la luz de las hermanas para que tu sombra no se proyecte enorme cada madrugada.
Así pues, recoge la maraña de tu mierda, sal al mundo y si tienes cojones, esos de los que tanto alardeas, preséntate desnudo, que todas las gentes vean de qué está hecho tu ser nauseabundo.