Una gran nación de Mujeres


Este pasado sábado Las Errantes estuvimos en la Asamblea Nacional Abolicionista que organizaron el Colectivo de Mujeres de Vallecas Y Radfem Madrid.
La intención de la asamblea era crear un punto de confluencia para mujeres que no estuvieran solo en colectivos sino que a título personal se presentaran y pudiesemos confluir, acordar, diseñar estrategias al margen de las grandes instituciones o colectivos que funcionan de manera más vertical.
La experiencia ha sido tan enriquecedora que creemos justo e importante repetirla, pero no solo de una manera nacional sino a nivel de cada ciudad.



Abriendo puertas

Nos sorprendió mucho encontrarnos compañeras con las que tenemos divergencias ideológicas en algunos puntos pero que compartimos un fuerte lazo político en la gran mayoría de los temas.
Imaginamos que en unos días saldrán las conclusiones informativas tanto de diagnóstico como de propuestas.
Estamos expectantes y queremos ver las iniciativas que se ponen finalmente sobre la mesa para empezar a trabajar en ellas y establecer una gran red de estrategias, apoyos y acuerdos que se expandan por todo el país, y de aquí al resto del planeta.

En espera a esa información os mandamos la crónica de lo que ocurrió que refleja la gran capacidad de trabajo que podemos tener juntas, si nos reunimos físicamente, si todas hablamos, si cada una aporta su grano de arena, si cada mujer está ahí una a una como gotas de agua que conforman un mar y que nos convertirá en riada imparable.
Desde las errantes sabemos que para hacer una tortilla hay que romper unos cuantos huevos que decía mi abuela.
Sabemos que si hay algo que ha sido edificado erróneamente desde determinado piso hay que demoler hasta la altura donde de alguna forma nos comenzamos a enquistar.
Entendimos que tras el ruido de las redes están las personas con las que te puedes sentar a hablar, consensuar, disentir y carcajearte al minuto dos.
Puedes disentir con toda la pasión de tu corazón pero con la sonrisa y el abrazo posterior asegurado.
Podemos decir que fuimos felices y que se ha plantado una semilla que puede hacer que brote un gran bosque, si lo cuidamos y regamos con cuidado.
Nos gustó ver a personas que todas conocemos sentadas como una más, todas escuchando lo que teníamos que decir cada una.
Nos encantó saber que todas estamos igual de hartas de los partidos y sus desmanes maniqueos.
Nos encantó ver como muchas nos damos cuenta que en esta atomización de corrientes nos perdemos y obviamos los objetivos.
Nos encantó saber que todas pensamos lo mismo sobre la violencia hacia las mujeres y que la prostitución y el porno forman parte de esa forma de violencia hacia las mismas.
Nos encantó saber que somos muchisimas las que hemos estado vagando y pegando voces en un desierto sin saber que teníamos a una compañera al lado pero que por fin se ha podido hacer posible y tiene visos de mucha continuidad.

Una gran nación de mujeres

Somos una nación pero no como país, somos una gran nación de mujeres, mujeres que hemos venido de muchos sitios impulsadas por la llamada de nuestras hermanas.
Somos una gran nación, nación que abarca todo el planeta, que entiende que hasta que la última de las mujeres no sea libre ninguna lo seremos.
Una nación que representa a más de la mitad de la población mundial y que aún desconoce el potencial que tiene obrando en unidad.
Dejando atrás algunas diferencias pero unidas en lo importante.
Señoras nos están asesinando todos los días en las calles, violando, prostituyendo ya sea por mano de un proxeneta o por mano de un sistema que avoca a las mujeres a un estado económico de exclusión social, que nos avoca a tener graves consecuencias psicologicas y fisicas que tardan años en cerrarse si alguna vez lo hacen.
Señoras hay que salir de la zona de confort las que podamos y empezar a tomar las calles y a través de la acción directa a pequeña o gran escala hacer un asalto al patriarcado.
Estamos hartas de que nos den dos días de derecho al pataleo, a que nos digan qué tenemos que pedir permiso a un sistema que nos genera una indefensión y desesperanza brutal.
Señoras dejemos de hablar tanto y organicémonos con un espíritu de clase y una entidad de colmena de abeja, pero donde todas seremos reinas y obreras.
Mujeres nosotras somos vosotras y hemos de mimar el caldo de cultivo de las que vienen por detrás y reconocer el gran esfuerzo de las que vinieron primero.
A las institucionales os pedimos que salgáis de los despachos y que nos ayudeis a establecer nuestras propias normas del juego por que vosotras sois también nosotras.
Queremos agradecer profundamente a las compañeras de Madrid su esfuerzo y organización y a nivel de la que suscribe no quiero decir nombres pero vosotras sabéis quienes sois.
Porque como siempre en el peor momento de la vida de una, ahí están las hermanas para sujetarte.
También queremos dar las gracias a las compañeras que han hecho muchos kilómetros sin importar nada solo para estar y aportar.
A las que han estado a pesar de sus limitaciones físicas. SORORIDAD en mayúsculas.
Mi admiración por mujeres como Vito a quien si voy a nombrar y esa cantidad brutal de energía que emerge.
La compuerta se ha abierto.
Y ahora... ¡Que comience la marea púrpura!.

Señores o aportan o se apartan porque les pasaremos por encima...