Memento Mori. Fotografía Post-mortem

La época victoriana nos dejó unos usos y costumbres difíciles de entender.
Los corsés físicos y emocionales. Las normas sociales no escritas y una moralidad axfisiante, convirtió esta parte de la historia en un pasaje oscuro.
Pasaje tamizado por los humos y la miseria de los inicios de la revolución industrial.
La época es a su vez el caldo de cultivo del desarrollo de muchas disciplinas, ciencias médicas, artísticas y audiovisuales, que emergieron explosivamente a principios del siglo XX.

La vida durante los inicios de la revolución industrial caminaba mano a mano con la muerte.
Las tasas de mortalidad eran altas debidas a la pobreza extrema de la mayoría de las personas que se hacinaban en las ciudades buscando un futuro mejor.
La falta de higiene, mala alimentación así como las pésimas condiciones de salud en el trabajo.
Jornadas interminables entre substancias químicas, humos, minería.
La fotografía post-mortem nace en Paris en 1839, continuando al nacimiento de la propia fotografía como disciplina documental.
La muerte formaba una parte inherente de la cotidianidad en la sociedad del siglo XIX y honrar a los muertos a través de la fotografía se convirtió en una práctica cotidiana de las familias.
Siendo más común tener una imagen postmortem de alguno de sus miembros que estando en vida.


Los fotógrafos de la época hacían auténticas carambolas con arneses, atriles y artilugios inventados por sí mismos para mantener a los difuntos derechos.
Escenas familiares cotidianas, cabezas ladeadas y ojos abiertos fueron una de las poses prefabricadas casi animadas que se les hacía a los cadáveres ya fríos. Los vivos mezclados con sus seres queridos fallecidos como si aún contuvieron el aliento vital, para honrarlos y recordarlos tal como habían sido en vida. Los protagonistas del mayor número de fotografías post mortem fueron los niños.
Con una tasa de mortalidad infantil altisima, las familias tenían un gran número de descendencia confiando su supervivencia a la providencia.
La infancia como etapa en el crecimiento de la especie humana, no tenía las connotaciones actuales.
Se tenía un gran volumen de hijos e hijas para adosarse a la fuerza de trabajo temprana o para utilizarlos en sus alianzas matrimoniales en las clases altas y burguesas, perpetuando los linajes del poder economico y politico.
Estas imágenes de niños post-mortem son las más escalofriantes y seguirán produciéndose hasta la mitad del siglo XX.
Hay fotografías post-mortem realizadas incluso en los años 60 en nuestro país.


Contextualizando

Es muy difícil entender hoy en día el pensamiento de las personas que vivieron en esa parte de la historia, aunque creamos que lejos, la tenemos muy cerca ya que algunas prácticas continúan intactas hoy en día pero con diferente envoltorio.
La era victoriana supone el clímax de la revolución industrial y los imperios o colonias europeos.
Este periodo con sus usos y costumbres engloba desde 1832 hasta el 1901. En el transcurso de estos años Europa se vio sacudida por varias epidemias de tifus y cólera.
Fallos de producción y distribución de alimentos y colapsos económicos globales.
La esperanza de vida era de 40 años.
La muerte clavaba sus garras en las personas adultas a través de la tuberculosis comúnmente.
El sarampión, la viruela y el hambre en los niños y niñas, el 15% de los neonatos morían nada más nacer.
En países como México y Argentina se les llamó principalmente a las de infantes, imágenes de angelitos, con un ritual llevado a cabo con el niño o niña difuntos.
Flores, posiciones de manos específicas, mantitas y encajes y un sinfín de atrezzo que hacía parecer que la vida había sido más rica y aparente de lo que realmente fué.


Si a estos sumamos que los niños y niñas pobres trabajaban en las minas, en las textileras y eran vendidos a las fábricas cuando la iglesia ya no quería mantenerlos.
Charles Dickens fue uno de los autores más críticos con el sistema por su abuso e hipocresía hacia la infancia reflejado en obras como Oliver Twist y Cuento de Navidad.
Los valores victorianos fueron profundamente puritanos e hipócritas. Los deberes de la fe con la iglesia pero sin importar el prójimo, y la perpetuación del papel de las mujeres a la tarea del hogar y el cuidado de las proles.
Una moral carcelaria que sermoneaba a las clases bajas sobre el ahorro, austeridad y la rectitud pero que luego campaban a sus anchas llevando a cabo las mayores atrocidades en sus incursiones colonialistas.


El Daguerrotipo

Aunque el inventor de la primera cámara fotográfica fuera Da Vinci, la fotografía como procedimiento oficial nació en 1839.
Era una manera barata de retratar a los difuntos y difuntas y reducía las horas de exposición del retrato tradicional hecho a oleo o grafito.
Este procedimiento oficial fue conocido como daguerrotipo.
De alguna manera este avance supuso un paso adelante en la cultura pop de la época, haciendo posible el recuerdo y la memoria a todas las escalas sociales.
Estas imágenes fueron y son útiles en el proceso de documentación, ayudándonos a entender las diversas técnicas. La naturalidad de los posados de los padres y madres escondidos tras cortinas sujetando los cuerpos de su descendencia para evitar que salieran borrosas.
Otras en escenas naturales de pie junto a los cadáveres de sus familiares los ojos abiertos eran pintados muchas veces para dar realismo al momento y en muchas de ellas tumbados con los ojos cerrados junto a otros familiares también fallecidos.
Los encargados de recrear las escenas eran auténticos genios, ya que en muchos casos el rigor mortis había actuado y mover los cuerpos en posturas se hacía una tarea muy difícil.
Alrededor de éstas imágenes surgieron un gran número de leyendas o creencias que se aunaron a la explosión de las prácticas espiritistas de la época.
La imagen como portal el mundo de los vivos y de los muertos, haciendo posible una narrativa extensa reflejada en películas como Los Otros de Amenábar o las hermanas malignas en Darkness de Jaume Balagueró.

Una impresión imperturbable de lo que una vez fuimos y que permanecerá hasta el fin de los tiempos…Memento mori.