¿Hola? Soy tu Inquisición

Hace poco tuvimos la suerte de poder visitar el Museo de la Inquisición de Santillana del Mar. Entre tantos turistas, peregrinas del camino de Santiago y un calor abrasador agradecimos poder entrar en un sitio fresco y oscuro. Se que sueno macabra diciendo que fue un alivio…pero la verdad es que lo fue.
La razón principal; poder hacer una cantidad enorme de reflexiones de cosas que hoy en día nos ocurren. Cosas que me hacen pensar que no hemos cambiado tanto como creemos. Mi alivio vino de darme cuenta que aunque yo una vez llevé ese hábito, me pude desprender de él y no lo pienso poner en práctica nunca más.

ROMPIENDO UN PAR DE PELOTAS Y ALGÚN QUE OTRO OVARIO

El Museo tiene 3 plantas y ofrece una exhibición de los diversos métodos de tortura que la inquisición tenÍa para hacer hablar a todos y todas aquellas que no comulgasen con su dogma o cuestionaran el poder establecido de la época. Hubo cosas no voy a negar…que me resultaron inquietantemente curiosas, como un rompe pelotas que llevaba un lazo rojo para poder abrochar. También me aclaró algún concepto erróneo histórico que tenía adquirido. Las leyendas urbanas parece que no solo funcionan en la edad moderna.
Este es el caso de los cinturones de castidad. Ya que más que utilizados para preservar la castidad su uso era mas común como método defensivo frente a los asedios de los castillos y las violaciones de los invasores.
Eso sí, para las damas de alta alcurnia.
Si pertenecías al pueblo llano tu suerte iba a ser bastante peor que la que corrieran estas señoras que vivían bien resguardadas en sus palacios.
Me percaté enseguida que la mayoría de los grabados o la metodología de tortura iba dedicada y destinada a las mujeres. Pero lo que más me impresionó fue esta imagen. Que fue la que me hizo pensar en que a pesar de la descontextualización y el tiempo seguimos repitiendo conductas similares a las de aquella época.

HOSTIAS POR UN TUBO


Está claro que no vamos descuartizando gente físicamente, ni tenemos una guillotina en casa, lo que hacemos hoy en día es de alguna forma más sútil, retorcido y perverso. Torturar a una persona físicamente hasta la muerte es horrible pero llega un momento en que el cuerpo no soporta más y el dolor acaba porque falleces. Sin embargo la tortura psicológica, el acoso, los insultos, los rumores…el alguien me ha dicho queee…puede ser más atroz, más invisible y más duradero.
Empujando en algunos casos a mujeres hacia muertes o suicidios.
Y si…ya estarían mal anímicamente…pero… no te conviertas en la mano que empuja a la persona hacia el precipicio.
Las personas guardianas de la moral y la rectitud. Las que actúan de maneras pasivo agresivas y alzan los dedos acusadores para poner en la palestra a personas que no le han hecho daño a nadie. Las que utilizan a terceras personas para destruir ejerciendo el maltrato vicario. Las que siembran sombra de dudas. Las que no aceptan la divergencia o las que llevan sus guerras personales a las colectivas.

MEA CULPA

Yo no me libro de pecado, yo también he estado ahí. A veces en un lado y a veces en el otro. Cuando baremas las consecuencias que tiene una pequeña acción tan burda como ayudar a extender un rumor o callar ante una injusticia por no ser señalada…
cuando un día desayunas con la noticia de una compañera que se ha quitado la vida y has sido parte de eso aunque sea una milésima parte…
Entonces, solo entonces reconociendo el error y siendo brutalmente sincera hacia dentro, se puede producir un cambio real en una misma. Y ese cambio afectara a la lucha colectiva igualmente... Para bien. Miremos hacia dentro y cuando haya algo que nos moleste o nos escueza parémonos a pensar. Pongamos el foco en lo que hacemos y no en lo que hacen las demás