12 de Octubre, Ecos de la masacre en el tiempo

No tenemos nada que celebrar, nada de lo que sentirnos orgullosas. Y como no estamos de acuerdo con festejar nada hoy trabajamos.
Es triste que la unidad del pueblo español esté basada en el dolor, exterminio y subsiguiente explotación de millones de personas. ¿Qué haríamos si los Alemanes celebraran el holocausto nazi una vez al año?


Es lamentable que aún exista gente que diga o piense que sin la irrupción del imperio español hoy en latinoamérica andarian aun por los árboles. El concepto hegemónico patriarcal, eurocentrista, blanco y católico es tan repugnante que lo único que nos hace es sentir vergüenza. Además de un genocidio brutal lo único que nuestros antepasados dejaron como herencia fue el racismo, la codicia y la envidia como marca de la casa.
De esta forma generaron graves problemas de identidad y rechazo a todo lo que significase ser nativo o tener rasgos indígenas. Una de las cosas que más nos sorprendieron cuando estuvimos en México era que las mujeres aclaraban su piel con maquillaje al reverso que aquí que las mujeres suelen oscurecer su piel como símbolo de status interiorizado.
Las operaciones de nariz o la corrección de algunos acentos, como si los rasgos indígenas hubiera que borrarlos de la piel, de la cotidianidad, de la vida en si.
No tenemos nada que celebrar y deberían las instituciones pedir perdón por las matanzas y el robo no solo de latinoamérica sino de áreas que siguen siendo políticamente tratadas como colonias (Islas Canarias).
El 12 de octubre supuso el principio del fin de muchas civilizaciones precolombinas.
El exterminio sistemático de personas, identidades culturales, lenguas y la esquilma del 60% del patrimonio cultural de todo un continente.
Sin duda significó apocalipsis en toda regla, 65 millones de personas desaparecieron del mapa literalmente durante los años de conquista y sometimiento
En el caso de las mujeres como siempre, aún más sangrante si cabe.
Los colonizadores siempre han utilizado las mismas metodologías a lo largo de la historia.
Violaciones, decapitaciones, empalamientos, crucifixiones y dejar un rastro de cadáveres a modo de horrendo aviso a navegantes de lo que les ocurriría a los que no pasasen por el aro español.
La gloria imperial española está construida sobre millones de cadáveres, sobre la esclavitud y la sumisión de pueblos enteros. Y lo más grave es que esa sumisión continua hoy en día utilizando los vehículos del capitalismo, intervencionismo, los desmanes corporativistas y la corrupción. Por eso decimos a nuestras hermanas de latinoamérica no tenemos nada que celebrar y reconocemos esa parte de la historia atroz y lamentable escrita siempre por los hombres.

El orgullo nacional jamás debe erigirse sobre el dolor y la masacre de ningún pueblo conquistado.