Feminismo, el antídoto para la ultraderecha

Pues no era el 13 el número temible, era el 12. Desde los 10 mandamientos hasta los 12 escaños de vox, parece ser que vamos aumentando el número de dígitos malditos de las mujeres. La ultraderecha avanza sin oposición en el mundo entero como un ciclón. Y los ciclones lo destruyen todo.

Vox nos viene con fuerza, hablando de “reconquista” al más puro estilo de la España una, grande y nazi.
Suspensión inmediata de las autonomías, devolución inmediata al Estado de las competencias de Educación, Sanidad, Seguridad y Justicia.
"Derogación de la ley de violencia de género y de toda norma que discrimine a un sexo de otro… Derogación del aborto… Supresión de organismos feministas radicales subvencionados, persecución efectiva de denuncias falsas.
Protección del menor en los procesos de divorcio…".
Los xenófobos de Vox no solo tratan con desprecio a l@s inmigrantes sino también a las mujeres.
Niegan la existencia de cualquier discriminación contra la mujer y niegan también la existencia de la brecha salarial de género. Pues sí, nos podemos agarrar, que vienen curvas y muy peligrosas.
Pero muy inocentes seríamos si no lo hubiéramos visto venir desde hace años.
Que sabemos muy bien quién maneja los hilos del patriarcado-capitalismo y quién los ha manejado siempre.
Que le estábamos buscando un lugar donde ubicar su tumba, pero siempre ha estado al mando de esta España casposa, fascista, xenófoba, racista y misógina. Y, por supuesto, las mujeres radicales seremos sus primeras víctimas.
Nos quedan las calles, pero es que las feministas radicales nunca las hemos dejado.
Habrá que preguntar dónde está la izquierda, esa izquierda que habla de sindicar a mujeres prostituidas, esa izquierda que habla de teorías queer, esa izquierda que nunca se la ve cuando asesinan o violan mujeres, esa izquierda tan “liberal” que apoya vídeos en cuyo trasfondo está el lobby proxeneta y la industria pornográfica.
Toda esa izquierda que ya ni es morada, ni verde ni izquierda siquiera. Esa izquierda vendida, acomodada, apoltronada.
Nos podemos agarrar, si, porque no solo nos viene la ultraderecha más rancia, sino que la izquierda ha desaparecido y estamos solas. No nos fallará la fuerza.

Adelante compañeras. La revolución será feminista o no será.

Elo Urrutikoetxea
“¿Hasta cuando vamos a estar cruzadas de brazos?”