El Gen de Dios
(Moisés, que sólo es una zarza)

Moisés siempre había vivido muy bien, fue criado como un príncipe egipcio.
Un día decidió que tenía que hacer algo para que se hablase de él en la historia y de paso compusieran unos buenos godspells a su salud.
El tipo aprovechó todos los eventos chunguetes de la naturaleza para sacarse de la manga una buena estrategia de marketing bautizada “Las siete plagas”.
Más tarde convencería a los suyos a que siguieran sus pasos a través del desierto vendiendoles la burra de la tierra prometida.
Tanto tiempo estuvieron caminando por el desierto que a Moisés, en el circo, le empezaron a crecer los enanos. Que si papa tengo sed, que si tengo sed papa.
Entre el caloret y los efluvios de excremento de oveja la gente estaba harta. Así que a Moisés le entraron las diarreas de la muerte. Como todo era desierto no encontraba sitio en el campamento donde no hubiera defecado ya, así que buscando intimidad para sus deposiciones se subió al monte Sinaí.
Mientras buscaba hojas para poder limpiarse el bullarengue encontró entre los matorrales unas pequeñas bolitas en forma de pezón.
Moisés pensó que aquello con tan suculento aspecto no podía ser malo así que después de terminar su ardua tarea se sentó en una piedra y se zampó alegremente media docena.

No era una zarza ardiendo…era…otra cosa.

Cuando se disponía a volver al campamento pensando en qué película le iba a contar a la gente para evitar ser linchado empezó a escuchar voces. Dirigió su mirada al sonido y vio una zarza ardiendo. Las voces le decían” Moisés no seas tontolo tú tallate unas piedras y escribe lo que yo te diga. Luego les dices que he sido yo” Moisés exclamó sorprendido ¿y quién eres tú? La voz contestó: ¡Pedazo de gilipollas! Soy tu subconsciente memo no te enteras.. vas más puesto que un ciclista nos hemos desdoblado.
Como no tienen una buena comprensión lectora… tú diles que lo ha mandado dios que es muy socorrido y siempre funciona.
Y así maravillado consigo mismo se volvió al pueblo con dos tablas rayadas.
Moisés les dijo que eran los diez mandamientos de dios escritos. Su pueblo al cual se le había mantenido ignorante no sabía leer ni escribir le compraron la burra. Moisés salvó el culo y su patrimonio ya que las tablas lo decían, no robarás y no matarás. Y claro si lo decía el dios que había sido capaz de mandar las siete plagas mejor no cabrearle.


El Gen de Dios


Después de este análisis tan cuqui sobre lo que sería el inicio de las bases de nuestra religión aún me sigo preguntando porqué los humanos se siguen matando en nombre de la fe.
Y me sorprendo aún más cuando revisamos la historia y encontramos todo el sin fin de éxtasis divinos AKA orgasmos mentales que diferentes personalidades han tenido a través de los siglos. ..
La ciencia y la religión siempre se han estado peleando a lo largo de los siglos. La una demostrando la inexistencia de la otra y la otra intentando aniquilar a aquell@s que se atrevieron a desafiar los límites de la autoridad y de la propia percepción humana. Bedtime stories para niños que han hecho dar explicaciones sobre todo a las mayores desgracias del planeta y como no..tener a la población bien controlada: Es así porque Dios lo quiere. Es así porque Alá lo designa o el karma o lo que sea.
Investigando sobre el tema me encuentro con una teoría y estudio científico del genetista Dean Hammer. La teoría viene apoyada por diferentes pruebas, resonancias y análisis neurobiológicos realizados a personas en el proceso de oración o meditación.
Esas mismas pruebas han sido realizadas a creyentes y a no creyentes. Hammer encuentra un comportamiento similar en los cerebros de los creyentes, identificando una proteína que es capaz de potenciar la dopamina en el cerebro. Esta proteína que aparece en el ADN de las personas cuando oran o meditan se la ha acuñado como el “Gen de Dios”, su nombre científico el VMAT2. La proteína en cuestión es la responsable de causar dopamina, por lo cual las personas que flipan cuando oran o que son fanáticas de la religión tienen una mayor similitud en su perfil con los adictos a cualquier sustancia dopante.
Bajo estas premisas nos podemos hacer múltiples cuestiones:
¿Existe dios?, ¿Somos parte de Dios?,
¿Leer la Biblia es como acudir al camello del barrio para comprarle unas rulillas?, ¿Me puedo fumar a Dios?
“Ahora sí que podemos decir que la religión es el opio del pueblo”
Para aquellos que portáis el gen la farra os saldrá barata, olvídate de hacerte rayuelas en el wc de la discoteca.
No gastes en rulas y deja los porros. Vete a la sacristía, un par de Padres nuestros y cuatro Avemarías.
Moisés, jamás podrías imaginar que las religiones que surgieron de tu apretón intestinal se fundamentarían sobre la necesidad de vivir en un colocón mental extremo constante.
Y que para cada religión su colocón sería el mejor y más auténtico.
Pásalo colega...