Amaia Albes. La tejedora de alas

Novia: Rakel = Fotos: Iosu Altzelai

Nunca sabes cuales son los caminos que te deparará la vida. A veces se espera de tí que sigas unos pasos que seguro que no son los tuyos. Algunas deciden continuar por ese camino pero otras somos las divergentes, las que tejimos nuestras alas para emprender nuestro propio vuelo. Esta es la historia de una de estas tejedoras aladas.

Amaia Albes Garitano, es una joven Arrasatearra de 29 años. Nacida en el seno de una familia de ingenieros industriales (padre, hermana y hermano), Ella,desde que no levantaba dos palmos del suelo, con la imaginación por bandera, tenía otros planes. Planes que volaban entre sedas, organzas y colores.. Estudió bachillerato artístico en Arizmendi Almen y después cursó Técnica Superior de Patronaje Corte y Confección Industrial. A la contra de lo que se hubiese esperado de ella, Amaia perseveró en su idea de hacer realidad su sueño desmarcándose así de las expectativas externas. Amaia nos cuenta que los comienzos no fueron fáciles, pero que gracias a su gran fuerza de voluntad y al incondicional apoyo de su familia, ya que le cedieron una habitación para que se pudiera comenzar a desarrollar en su trabajo. En 2011 el ayuntamiento de Arrasate le alquila un local de la mancomunidad para dar los pasos que afiancen su carrera y en 2015 da el gran salto abriendo el atelier por su propia cuenta. Amaia nos recibe en su taller para una primera toma de contacto e in situ podemos admirar sus trabajos y comprobar que es una artesana de los tejidos. El local huele a ilusión a tejidos nobles, gasas, rasos, tules y organzas. Ella sueña, moldea y confecciona todos los diseños. Ella sueña, moldea y da vida a las ilusiones de muchas mujeres que encuentran en Amaia el hilo conductor de sus deseos. Sus trabajos están amorosamente bruñidos a mano, y a través de las hilaturas, tramas y urdimbres se desgaja la pasión, originalidad y el esfuerzo que hacen de cada diseño una pieza única e irrepetible.

Novia: Maite = Fotografo; Usual Fotografica

¿De dónde viene tu pasión por la costura?

Diría que desde pequeñita. Adoraba la clase de "plástica", me encantaba dibujar y hacer manualidades. Recuerdo un regalo de la infancia con especial cariño. Era una especie de proyector en el que podía diseñar vestidos para las muñecas. Ya con 11 años cosía con mi abuela, y en la adolescencia me encantaba la aguja y tijera.

¿Cuál fue la reacción de tu entorno al exponerles tus ganas de estudiar diseño de moda?

Aunque reconozco que al principio se resultaba un tanto extraño, al ver la pasión, todos me apoyaron.

¿Cómo fueron tus comienzos?

Muy duros. Muchas horas de trabajo y sin fines de semana. Pero todo el esfuerzo valía la pena. Me llenaba y me sigue llenando.

Novia: Maite Albes = Fotógrafo: Ivan Rivilla


¿En qué momento y por qué decides abrir el estudio?

Tenía un trabajo estable. Pero cuando llegaba a casa, seguía cosiendo mis diseños. Llegó un momento en el que no podía compaginar, y la familia me animó a emprender.

¿Con qué dificultades y apoyos te has encontrado para sacarlo adelante?

El único apoyo ha sido la familia y amigos. Empecé en el "peor" momento; en plena crisis. No había ayudas...

¿Quiénes son tus diseñador@s favoritas?

Balenciaga, todo un maestro.

¿Te sirven como fuente de inspiración para tus diseños?

Darse un paseo por el museo Cristóbal Balenciaga en Getaria siempre es inspirador.


¿Con quién te gustaría trabajar?

Me gustaría formar mi propio equipo y trabajar con él.

Novia: Nagore = Foto: Jose Manuel Bielsa
¿Dirías que has cumplido un sueño?

Si, tener mi propio atelier es sueño hecho realidad. No obstante, sigo luchando todos los días para seguir soñando, creciendo, aprendiendo y disfrutando.

¿Qué les dirías a las personas jóvenes que como tú tienen este sueño? ¿Qué les aconsejarías?

Les animo a emprender, a ser constantes, a trabajar y a luchar por sus sueños.

¿Qué les dices a las chicas cuando vienen a tu taller por primera vez a encargar algún trabajo, como se desarrolla tu proceso creativo?

La primera cita sin compromiso suele ser de contacto. Esbozamos ideas, compartimos propuestas y les sugiero estilismos. Para la segunda cita, elaboró una propuesta personalizada de diseños y tejidos para cada clienta. Poco a poco vamos cerrando el diseño, escogiendo los tejidos y damos paso a los fitting o pruebas de vestido. Reconozco que es una experiencia única tanto para mi clienta, como para mí. Ver y ser partícipe del proceso de creación de un vestido exclusivo, tiene tantos momentos buenos, que compensa todo esfuerzo

Y así entre dedales, hilos y composturas dejamos a Amaia que siga llenando el mundo de su originalidad y creaciones. La deseamos que con esas alas tan bonitas vuele tan alto que alcance las estrellas. Muchas gracias por tu tiempo.

“y tú, ¿te atreves a volar como Amaia?