Aborto Libre para no morir ni tan siquiera en vida

Tenía apenas 6 años cuando mi padre entró a mi cuarto a media noche. No recuerdo muy bien como empezó, solo tengo una vaga idea de como termino; yo llorando, y mi padre consolándome diciéndome que lo hacía porque me quería mucho. Durante muchos años siguió entrando a hurtadillas casi todas las noches, que para mi eran pesadillas o eso creía creer para no vivir en la realidad tan atroz a la que me enfrentaba. Él decía que me amaba, que por eso tenía que tocarme y yo le tenía que tocar a él....que inocencia la mía al creerlo. A los 11 años, quiso llegar más allá y lo consiguió. Después de babosear mis pechos, que empezaban a crecer, hasta llegar a mi pelvis y allí sin divagaciones penetró mi cuerpo una y otra vez como si fuera una muñeca de trapo.
Fue lo más humillante que he podido sentir en esta vida, a parte de la vergüenza y culpa que se me quedó grabada en la memoria hasta ser una mujer adulta. Lo hizo tantas veces durante 3 años, que prefiero no dar una cifra.

A los 14 años mi periodo dejó de venir durante 3 meses y me sentía fatal, nauseas, mareos, los pechos empezaron a hincharse y ahí me di cuenta que algo no iba bien.
Claro que no iba bien, estaba embarazada de mi padre y cuando me atreví a decirlo, lo primero que tuve que escuchar, es que tenía que tenerlo, que en mi país no se podía practicar un aborto, que era ilegal.
No os podéis imaginar el asco y horror que sentí. Me llamaron buscona, puta, zorra, que con quién había sido, que seguramente andaba con más de uno..... No me dejaron ni defenderme; abusada sexualmente y violada durante años por mi propio padre y yo tenía la culpa por "buscona".
Tuve a mi hija con 15 años, dejé de estudiar y la cuidé y alimenté sin ayuda de nadie, sola, con mi esfuerzo y trabajo diario.
Las secuelas que aquellos abusos me dejaron y con las que tengo y tendré que vivir durante toda mi vida, me impiden mantener una relación sexo-afectiva con un hombre.
Ahora ya con 30 años miro hacia atrás y me pregunto: ¿Qué hubiera sido de mi vida si el aborto hubiera sido legal y mi padre no me obligase a parir a su hijo-nieto? Evidentemente esta no es mi historia, pero sí la de muchas, en este caso niñas, y mujeres en muchos países de este mundo.
El aborto es una decisión individual de la mujer. Nadie debe legislar sobre nuestros cuerpos. El patriarcado se tiene que abolir. Y nosotras, solo nosotras, somos dueñas de nuestros úteros.

Desde Alacant
Lys Beth Betty